Un sólido es una sustancia que conserva su propia forma. Una llave conserva su zigzag en el bolsillo, en un cajón o debajo del agua. Un sólido se puede coger entre dos dedos, y moverlo no cambia su aspecto. Hay sólidos duros (la piedra), blandos (el pan) y flexibles (una goma elástica) — pero, si se los deja en paz, cada uno conserva su forma.
Ejemplos
Ejemplo 14.2 (Un sólido hecho de granos)
La arena parece saltarse la regla: al verterla de un cubo toma la forma de su montón, casi como un líquido. Pero mírala de cerca: la arena es una multitud de granos sólidos diminutos, y cada grano conserva su forma a la perfección. La harina, el azúcar y el arroz hacen el mismo truco — multitudes de pequeños sólidos que corren juntos mientras cada miembro sigue siendo sólido.