Un filamento de actina es un polímero helicoidal de dos hebras de actina globular, de de grosor, con cada subunidad ocupando a lo largo del eje, y es polar: el extremo barbado (más) crece más deprisa que el extremo puntiagudo (menos), y cada subunidad lleva un ATP que se hidroliza tras la incorporación. Un microtúbulo es un tubo hueco de de diámetro externo construido con trece protofilamentos de dímeros de -tubulina ( por dímero), también polar, con su extremo más creciendo más deprisa y su extremo menos anclado por lo común en el centrosoma, cerca del núcleo; la subunidad hidroliza su GTP tras la incorporación. Un filamento intermedio es una cuerda de hecha de proteínas en hélice enrollada (queratinas en los epitelios, vimentina en el mesénquima, neurofilamentos en los axones, laminas bajo la envoltura nuclear), apolar, sin nucleótido y mucho más estable — un cable que soporta tensión más que una vía dinámica. La actina se sitúa sobre todo bajo la membrana plasmática y en las protrusiones; los microtúbulos irradian desde el centrosoma y sirven de vías del transporte a larga distancia y de huso; y los filamentos intermedios dan a la célula y a su núcleo su resistencia mecánica.