Una motoneurona de la médula espinal envía su axón a un músculo y se ramifica para inervar desde unas pocas hasta mil fibras, dispersas por el músculo; la neurona y sus fibras forman una unidad motora, la menor cantidad de fuerza que el sistema nervioso puede ordenar. Cada impulso de la neurona hace que todas las fibras de la unidad disparen una vez y den una sacudida: una fuerza que sube en unos y decae en , porque el pulso de calcio es breve. Los impulsos en rápida sucesión hacen que las sacudidas se sumen, puesto que el calcio de una no se ha bombeado todavía cuando llega la siguiente; a unos 30 a 50 impulsos por segundo, la fuerza se fusiona en un tétanos liso, de tres a cinco veces la sacudida. El sistema nervioso gradúa la fuerza de un músculo de dos maneras: por la frecuencia con la que dispara cada unidad y por el número de unidades que recluta — primero las pequeñas, lentas y resistentes a la fatiga (el principio del tamaño), y al final las grandes y rápidas, solo para los mayores esfuerzos. Un músculo en uso corriente nunca está, por tanto, activado del todo: una fracción de sus unidades dispara, por turnos, y el resto descansa.
Biología · Glosario