Un gen está improntado cuando solo se expresa uno de sus dos alelos, y cuál de ellos depende del progenitor del que venga: algunos genes se expresan solo desde la copia paterna y otros solo desde la materna. Los mamíferos tienen entre genes improntados, agrupados, y cada agrupamiento lo gobierna una región de control de la impronta (ICR) que está metilada en uno de los alelos parentales y no en el otro. La metilación se establece en la línea germinal — un patrón en el espermatozoide y otro en el óvulo —, se borra en las células germinales de la generación siguiente y se vuelve a poner según el sexo de ese individuo. Un niño que recibe las dos copias de un cromosoma del mismo progenitor (disomía uniparental) tiene por tanto una dosis equivocada de los genes improntados que lleva, aunque su secuencia sea del todo normal.
Ejemplos
Ejemplo 1.15 (El agrupamiento Igf2–H19)
Igf2, un factor de crecimiento fetal, se expresa desde el alelo paterno; su vecino H19, un ARN no codificante, desde el materno. Entre ambos está la ICR y, más allá de H19, un conjunto compartido de potenciadores. En el cromosoma materno la ICR no está metilada y une CTCF, que actúa como aislante: los potenciadores pueden alcanzar a H19 pero no a Igf2. En el cromosoma paterno la ICR está metilada (se fijó en el espermatozoide), CTCF no puede unirse y los potenciadores alcanzan a Igf2; la metilación se extiende además hasta silenciar el promotor de H19. Una sola marca, puesta en una sola línea germinal, decide los dos genes.
Ejemplo 1.16 (Prader–Willi y Angelman)
La misma deleción de unos en el cromosoma 15 (región 15q11–q13) causa el síndrome de Prader–Willi — hipotonía muscular al nacer y después apetito insaciable y obesidad — cuando está en el cromosoma paterno, y el síndrome de Angelman — discapacidad intelectual grave, ausencia de habla, un porte risueño y convulsiones — cuando está en el materno. La región lleva genes de expresión paterna (SNRPN y un agrupamiento de ARN pequeños) cuya única copia activa se pierde en el primer caso, y el gen de expresión materna UBE3A, que se pierde en el segundo. La disomía uniparental materna del 15, sin deleción ninguna, da también un Prader–Willi: dos copias maternas, silenciosas para los genes paternos.