Un organismo es autótrofo cuando construye su propia materia orgánica a partir de carbono mineral (dióxido de carbono) usando una fuente externa de energía: la luz en los fotoautótrofos (plantas, algas, cianobacterias), la oxidación de compuestos minerales en los quimioautótrofos. Es heterótrofo cuando debe tomar materia orgánica fabricada por otros organismos, que le aporta a la vez su carbono y su energía (animales, hongos, la mayoría de las bacterias).
Ejemplos
Ejemplo 1.4 (El conejo y el roble)
Los cien gramos de hierba del conejo aportan, una vez digeridos, unos de energía química y el carbono de cada molécula que construirá; el oxígeno que respira le permite oxidar ese alimento, y el dióxido de carbono que exhala es ese mismo carbono al salir. La toma del roble es la inversa: dióxido de carbono adentro, oxígeno afuera, la energía llegando como luz — unos que caen sobre su copa a mediodía, de los cuales almacena menos del uno por ciento como azúcar. Ambos liberan casi toda la energía que procesan como calor: el pelaje del conejo está tibio, y las hojas del roble se enfrían por la evaporación que impulsa su propia absorción de luz.