Una proteína motora convierte la energía libre de la hidrólisis del ATP en movimiento dirigido a lo largo de un filamento: las miosinas a lo largo de la actina (la miosina II, el motor del músculo y de la contracción, hacia el extremo barbado; la miosina V, un transportador de vesículas de dos cabezas que da pasos de ), las cinesinas a lo largo de los microtúbulos hacia el extremo más (la cinesina-1 da pasos de , un dímero de tubulina, por ATP, mano sobre mano, a unos ) y las dineínas hacia el extremo menos (la dineína citoplasmática, con su adaptador dinactina, arrastra la carga de vuelta al centro de la célula; las dineínas axonémicas doblan los cilios). Un motor es procesivo si da muchos pasos antes de soltarse: la cinesina-1 camina cerca de un micrómetro, cien pasos, en solitario; una sola cabeza de miosina II da una pasada y se suelta, de modo que el músculo necesita centenares de cabezas trabajando sobre un filamento. Los motores leen la polaridad de la vía, de manera que la geografía de una célula — extremos más en la periferia, extremos menos en el centro — es un mapa de adónde llevará su carga cada motor.
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