La fagocitosis es el englobamiento de una partícula — una bacteria, una célula muerta, una mota de polvo — por una célula que envuelve su membrana alrededor de ella, la mete dentro en una vesícula y la digiere con enzimas y sustancias químicas reactivas. Los fagocitos de la respuesta innata son los neutrófilos, de vida corta y numerosos, y los macrófagos, de vida larga y residentes. Un macrófago que ha digerido a un microbio guarda fragmentos de sus proteínas y los exhibe en su superficie — el paso que conectará esta respuesta con la del capítulo siguiente.
Ejemplos
Ejemplo 33.5 (El horario de una astilla)
Minuto 0: bacterias de la astilla en el tejido. Minutos 1–10: los mastocitos y los macrófagos reconocen sus fragmentos de pared y liberan histamina y citocinas; los vasos se ensanchan. Hora 1: enrojecimiento, calor, los primeros neutrófilos atravesando las paredes de los vasos. Horas 2–12: los neutrófilos acuden en tropel, engullen bacterias, mueren; la hinchazón y el dolor están en su punto máximo. Día 1: llegan los monocitos y se convierten en macrófagos, que retiran los restos; pus visible. Días 2–3: las bacterias han desaparecido, ya no se liberan mediadores, los vasos vuelven a la normalidad y empieza la reparación. Si las bacterias se multiplican más deprisa de lo que los fagocitos las eliminan, la respuesta se ensancha, aparece fiebre y toma el relevo la respuesta adaptativa — ya empezada en el ganglio linfático.
Ejemplo 33.7 (La fiebre)
Las citocinas liberadas en un foco de inflamación grande o persistente llegan al cerebro, donde suben la consigna de temperatura del organismo: la fiebre. Un grado o dos de calor de más aceleran a los fagocitos y frenan a muchas bacterias, a costa de energía y de malestar; por encima de el coste supera al beneficio, que es donde se usan los medicamentos antipiréticos (los que bloquean las prostaglandinas). La fiebre es una respuesta regulada, no un fallo de la regulación.