Un procariota (las bacterias y las arqueas, dos dominios tan distintos entre sí como cualquiera de ellos lo es de nosotros) es una célula sin núcleo ni orgánulos delimitados por membrana: un único cromosoma circular en un nucleoide, a menudo con pequeños círculos adicionales llamados plásmidos, ribosomas libres en un citoplasma de , una membrana plasmática que lleva las cadenas respiratorias o fotosintéticas, y una pared celular rígida que resiste la turgencia de un citoplasma varios bares por encima de su entorno. Las formas son pocas y tienen nombre: coco (esfera), bacilo (bastón), espirilo y espiroqueta (hélices), vibrión (coma); tras dividirse, las células pueden quedar en parejas, cadenas, tétradas o racimos.
Ejemplos
Ejemplo 1.10 (Las cianobacterias y el heterocisto)
Las cianobacterias son las bacterias que realizan la fotosíntesis como las plantas, rompiendo el agua y liberando oxígeno en membranas internas apiladas (los tilacoides, que el cloroplasto heredó de ellas). Muchas crecen como filamentos de células que comparten una vaina. En Anabaena, cuando se agota el nitrógeno combinado, aproximadamente una de cada diez células se convierte en un heterocisto: desmantela su fotosistema productor de oxígeno, engrosa su pared frente al oxígeno y fija el nitrógeno atmosférico con una enzima que el oxígeno destruiría, exportando glutamina a sus vecinas a cambio de azúcar. Un filamento de Anabaena es un primer esbozo de división del trabajo entre células.