El ojo es un globo de unos de lado a lado. La luz entra por la córnea transparente, atraviesa la pupila — la abertura del iris coloreado, que se ensancha en la oscuridad y se estrecha con luz fuerte — y el cristalino, cruza la gelatina transparente del humor vítreo y llega a la retina, la capa sensible a la luz que tapiza el fondo del globo. La córnea y el cristalino forman juntos, sobre la retina, una pequeña imagen invertida de la escena; el cristalino, cuya curvatura pueden cambiar unos músculos, ajusta el enfoque de los objetos lejanos a los cercanos (la acomodación). El nervio óptico sale del fondo del ojo y lleva al encéfalo las señales de la retina.
Ejemplos
Ejemplo 21.2 (El enfoque y sus fallos)
Un ojo relajado enfoca sobre la retina los objetos lejanos; para leer a , el cristalino tiene que abombarse. Un ojo algo demasiado largo enfoca los objetos lejanos por delante de la retina — es la miopía, que se corrige con una lente divergente; un ojo demasiado corto, o un cristalino que se ha endurecido con la edad, no consigue enfocar los objetos cercanos — es la hipermetropía, que se corrige con una lente convergente. En ambos casos la retina está intacta: el fallo es óptico, y las gafas devuelven la imagen al sitio donde están los receptores.
Ejemplo 21.10 (Lo que cambió una duplicación)
Un mono con dos tipos de conos ve el bosque en dos dimensiones de color, y la fruta madura es difícil de distinguir entre el follaje. Tras la duplicación L/M, una copia pudo mutar hacia longitudes de onda más largas mientras la otra conservaba la original — un tercer cono, y el rojo maduro contra el verde. La mutación que más tarde estropea una copia en el 8% de los hombres simplemente devuelve el ojo al estado ancestral de dos conos.