El cuerpo vegetativo de una planta con flores está formado por tres clases de órgano. La raíz fija la planta y absorbe agua e iones minerales del suelo; crece por su extremo, se ramifica y lleva pelos radicales justo detrás del ápice. El tallo lleva las hojas hacia la luz y conduce entre las raíces y las hojas; está construido con unidades repetidas, cada una un nudo que porta una hoja y una yema axilar, y un entrenudo entre dos nudos. La hoja es el órgano de la fotosíntesis: un limbo plano de gran superficie y pequeño espesor, sostenido por un pecíolo. Las raíces forman el sistema radicular; los tallos y las hojas, la parte aérea.
Ejemplos
Ejemplo 3.6 (Dónde ocurren los intercambios)
El dióxido de carbono entra en la hoja por los estomas, atraviesa los espacios de aire de la capa lagunar y se disuelve en las paredes húmedas de las células en empalizada; el agua llega por el xilema de los nervios y sale, como vapor, por esos mismos estomas. El agua y los iones entran en la raíz por los pelos radicales y atraviesan el córtex hasta el xilema del centro. Ambos órganos ponen su superficie de intercambio en el exterior y su tejido conductor en el medio.
Ejemplo 3.10 (Las dos superficies del roble)
Un roble cuya copa sombrea con lleva de hoja. Sus raíces finas, a unos kilómetros por metro cúbico a lo largo de de suelo, ofrecen varios cientos de metros cuadrados, y sus pelos radicales mil más: la superficie absorbente subterránea es varias veces la superficie fotosintética de arriba, sobre los mismos metros cuadrados de suelo.