La corrosión es el ataque lento de un metal por las sustancias que lo rodean (el oxígeno, el agua, los ácidos, las sales), que convierte el metal en iones o en compuestos como los óxidos. La corrosión del hierro y del acero produce herrumbre, un óxido de hierro hidratado, pardo y quebradizo, que se desprende en escamas y deja que el ataque siga más adentro.
Ejemplos
Ejemplo 19.7 (El aluminio y el cobre se protegen solos)
El oxígeno del aire ataca enseguida el aluminio, pero la fina capa de óxido que se forma se adhiere al metal y lo aísla del aire: las ventanas de aluminio duran décadas. El cobre, atacado lentamente por el aire, el agua y el dióxido de carbono, se cubre de una costra verde, la pátina, que también se adhiere y protege el metal de debajo. La herrumbre, en cambio, se desprende en escamas.