Un láser es un medio amplificador de longitud colocado entre dos espejos (reflectancias , ) separados una distancia : una cavidad de Fabry–Pérot (Capítulo 21). Uno de los espejos, el espejo de salida, transmite en parte (, de un pequeño porcentaje) y deja salir el haz. La luz que da la vuelta a la cavidad queda amplificada dos veces por el medio y atenuada por los espejos y por las demás pérdidas (dispersión, absorción, difracción).
Ejemplos
Ejemplo 23.11 (El láser de helio–neón)
Un tubo de vidrio de de largo, con un diámetro interior de , que contiene helio y neón a cerca de una milésima de atmósfera, atravesado por una descarga de unos pocos miliamperios. Los electrones excitan el helio a un nivel metastable a , que cede su energía por colisión a un nivel del neón a casi exactamente la misma altura; desde ahí el neón decae a un nivel inferior (que se vacía deprisa al fundamental — cuatro niveles) emitiendo a . La ganancia en pequeña señal es minúscula, de un pequeño porcentaje por pasada, así que los espejos han de ser excelentes (, ) y el tubo, limpio; la raya de ganancia está ensanchada por Doppler hasta , los modos están separados , así que oscilan dos o tres modos a la vez. Salida de para varios vatios de descarga: rendimiento ; pero con una longitud de onda definida hasta y un haz que sigue midiendo de ancho a lo ancho del laboratorio.
Ejemplo 23.14 (Cortar, leer, apuntar)
Un láser de dióxido de carbono de a , con un radio de haz de , enfocado con : , irradiancia de pico — el acero hierve. Un puntero de , con a : , una mancha de a y una irradiancia de a la salida — por encima de la luz solar, razón por la que ni un milivatio debe entrar nunca en un ojo: el cristalino lo enfocaría en una mancha de en la retina a millones de vatios por metro cuadrado. Un lector de discos a con una lente de apertura numérica enfoca en unos , el tamaño de un hoyo.