En una circulación abierta (insectos, la mayoría de los moluscos) un corazón bombea la sangre a una cavidad corporal donde baña directamente los órganos y vuelve a baja presión; el flujo es lento y está mal dirigido, y los insectos han separado el problema de los gases de la sangre llevando el aire por tubos directamente hasta los tejidos. En una circulación cerrada (anélidos, cefalópodos, vertebrados) la sangre permanece en los vasos y es impulsada a presión a través de los capilares, de modo que su distribución puede controlarse órgano por órgano. Los peces tienen un circuito simple: corazón branquias cuerpo corazón, de modo que la sangre llega a los tejidos con la baja presión que queda tras los capilares branquiales. Los mamíferos y las aves tienen un circuito doble: el corazón derecho impulsa la circulación pulmonar (pulmones, baja presión, de sistólica) y el corazón izquierdo, cuando la sangre regresa, impulsa la circulación sistémica (cuerpo, alta presión, ); las dos bombas están en serie y mueven el mismo caudal, unos por minuto en reposo. Los anfibios y la mayoría de los reptiles tienen un corazón con un solo ventrículo que mezcla en parte las dos corrientes — la etapa intermedia. El circuito doble es lo que hace posible un metabolismo de sangre caliente: alta presión en todos los órganos y un pulmón protegido de ella.