La domesticación es la transformación de una especie silvestre en otra que depende de los seres humanos y los sirve, mediante la selección artificial: en cada generación, las personas guardan y siembran las semillas de los individuos con los caracteres que quieren, de modo que los alelos responsables de esos caracteres suben de frecuencia. Es la selección del Capítulo 25 con un ojo humano en lugar del ambiente, y funciona con la misma aritmética — más deprisa, porque la elección es deliberada y severa.
Ejemplos
Ejemplo 29.3 (Lo que un cultivo ha perdido)
El maíz no puede dispersar su semilla; el trigo cultivado no puede soltar su grano; el plátano y la uva sin pepitas no producen semilla alguna y se propagan por esquejes, de modo que cada planta es un clon. La supervivencia de un cultivo está delegada en el agricultor, y su diversidad genética se ha encogido con cada etapa de selección: una variedad moderna es casi uniforme, y toda una región puede cultivar una sola. Los parientes silvestres, todavía diversos, son donde se conservan los alelos que un cultivo futuro pueda necesitar — para una enfermedad nueva, para un clima más seco (Capítulo 5).