Un enlace covalente comparte un par de electrones entre dos átomos y cuesta romperlo: los esqueletos de las moléculas son covalentes, y en la célula solo las enzimas los forman o los rompen. Los enlaces no covalentes son las atracciones débiles y reversibles que mantienen unas moléculas unidas a otras y les dan forma: el enlace de hidrógeno ( en agua); el enlace iónico entre cargas opuestas (unos en agua, cuya constante dieléctrica apantalla las cargas ochenta veces); las atracciones de van der Waals entre dos átomos cualesquiera en contacto estrecho ( cada una, pero sumadas sobre toda una superficie); y el efecto hidrófobo, que no es un enlace, sino la exclusión de las superficies apolares por parte del agua.
Ejemplos
Ejemplo 8.6 (Fundir una doble hélice)
Las dos hebras del ADN se mantienen unidas por dos o tres enlaces de hidrógeno por par de bases más el apilamiento (van der Waals) de los pares vecinos; un par aislado se separaría al instante, pero mil pares seguidos aguantan hasta que la temperatura alcanza unos , y se reúnen, exactamente en el mismo registro, cuando se baja (Capítulo 11). Específico, fuerte por acumulación, reversible.