Un estoma es un poro de la piel de una hoja, delimitado por dos células oclusivas que lo abren hinchándose y lo cierran deshinchándose. Por los estomas abiertos entra el dióxido de carbono para la fotosíntesis y sale el vapor de agua — la transpiración que una planta no puede evitar mientras se alimenta. Una hoja lleva de cien a trescientos estomas por milímetro cuadrado, casi todos en su cara inferior; se abren con la luz y se cierran a oscuras y en sequía.
Ejemplos
Ejemplo 28.4 (Las cifras de un árbol)
Un abedul maduro transpira en un día de verano de agua, elevados por tubos de xilema de una décima de milímetro de ancho a por hora. Menos del 1% de esa agua se queda para la fotosíntesis; el resto es el precio de tener los estomas abiertos. A cambio, las hojas fijan unos de dióxido de carbono en de azúcar, del que el floema entrega una parte a cada punta de raíz y a cada semilla que madura.