Ningún eucariota puede usar el del aire. Algunas bacterias sí: la nitrogenasa rompe el triple enlace del y lo reduce a dos amoníacos, a un coste de dieciséis ATP y ocho electrones por molécula, y solo donde el oxígeno queda excluido. Las leguminosas (guisantes, judías, trébol) alojan esas bacterias (Rhizobium) en nódulos radiculares: la planta construye una cámara, alimenta con azúcar a las bacterias y mantiene bajo el oxígeno con una proteína roja, la leghemoglobina, que se lo entrega a la respiración bacteriana a una concentración demasiado baja para dañar la enzima; las bacterias devuelven amonio, que la planta convierte en aminoácidos. Un campo de trébol fija cien kilogramos de nitrógeno por hectárea y año, por los que la planta paga una décima parte de su fotosíntesis. El ciclo del nitrógeno en su conjunto pertenece al volumen de segundo año.
Ejemplos
Ejemplo 23.12 (El precio del nitrógeno)
Una planta de maíz necesita unos de nitrógeno al día; de un nitrato a los obtiene en el litro de agua que transpira, y gasta unos cientos de milimoles de electrones en reducirlo. Un trébol que fije la misma cantidad paga ATP por más el reductor — unos de azúcar por gramo de nitrógeno, unos al día, una décima parte de su producción — y puede crecer en un suelo sin nada de nitrato. Los agricultores llevan dos mil años alternando leguminosas con cereales para llevar ese nitrógeno de un campo al siguiente.