Los glúcidos son moléculas de composición y sus derivados. Un monosacárido (azúcar sencillo) es una cadena de tres a siete carbonos, uno de los cuales lleva un grupo carbonilo y los demás, hidroxilos: es una aldosa cuando el carbonilo es terminal (un aldehído: glucosa, galactosa, ribosa) y una cetosa cuando es interno (una cetona: fructosa). Por su longitud: triosas (: gliceraldehído), pentosas (: ribosa, desoxirribosa) y hexosas (: glucosa, fructosa, galactosa). Todo carbono que lleve cuatro grupos distintos es un centro quiral, de modo que cada fórmula representa varios estereoisómeros: la glucosa tiene cuatro carbonos quirales y dieciséis isómeros, de los que los seres vivos usan uno, la D-glucosa. Los epímeros difieren en un solo carbono (la glucosa y la galactosa, en el C4).
Ejemplos
Ejemplo 10.4 (Azúcares que no son )
A la desoxirribosa le falta el hidroxilo del C2 (Capítulo 11); la glucosamina y la N-acetilglucosamina llevan una amina en vez del hidroxilo del C2 (quitina, peptidoglucano); el ácido glucurónico tiene un carboxilo en el C6 (los polisacáridos de la matriz); los azúcares fosforilados (glucosa-6-fosfato, ribosa-5-fosfato) son la forma en que los azúcares entran en el metabolismo; los polialcoholes (glicerol, sorbitol) no tienen carbonilo. El núcleo es el mismo: una cadena carbonada corta y muy hidroxilada que el agua adora.
Ejemplo 10.15 (El azúcar de un día)
Un ser humano come unos de glúcidos al día, casi todos como almidón y sacarosa; el intestino los hidroliza a glucosa, fructosa y galactosa, el hígado convierte las dos últimas en glucosa, y la glucosa circula a razón de en toda la sangre — veinte minutos de suministro para el encéfalo, que consume al día, repuestos sin cesar desde el glucógeno del hígado. El cristalino del ojo, los glóbulos rojos y la médula renal viven solo de glucosa; nada más de la dieta puede sustituirla, y cuando se agota el hígado la fabrica a partir de proteínas.