se propaga a vφ=ω/k′ y su amplitud decae como e−x/δ, con la longitud de atenuaciónδ=1/k′′ (debe decaer en su sentido de propagación: k′ y k′′ del mismo signo). Si k es imaginario puro, k=−iκ, la onda es evanescente: Ae−κxeiωt, una oscilación estacionaria cuya amplitud muere en la distancia 1/κ sin propagar nada — el caso de un medio de Klein–Gordon por debajo de su corte, κ=ωc2−ω2/c, y el de un metal a frecuencias ópticas.
Ejemplos
Ejemplo 8.4(Una cuerda amortiguada)
Una cuerda en un fluido viscoso, μ∂t2y+α∂ty=T∂x2y: k2=(ω2−iαω/μ)/c2. Con amortiguamiento débil (α≪μω), k≈cω(1−i2μωα): la onda conserva su celeridad y pierde amplitud en δ=2μc/α=2Z/α, independiente de la frecuencia — una pérdida disipativa y no dispersiva, de 8.7dB por cada longitud δ.
Ejemplo 8.11(Tres cables)
El cable transatlántico de 1858: un solo hilo de cobre en gutapercha, R≈3Ω/km, Γ≈0.3µF/km, L=3000km: RΓ=9×10−10s/m2 y RΓL2≈8s por punto: una palabra por minuto, y los intentos de los operadores de forzar la señal con 2kV destruyeron el aislamiento en unas semanas. Una línea telefónica cargada con bobinas cada 2km para cumplir la condición de Heaviside (1900): habla nítida a lo largo de cientos de kilómetros. Un cable coaxial moderno de 50Ω: c=2×108m/s, Λ=0.25µH/m, Γ=100pF/m, y una atenuación, debida al efecto pelicular en los conductores (Capítulo 14), que crece como f: unos pocos decibelios por cada cien metros a 100MHz.