El amiloide es un agregado ordenado de proteína en el que las cadenas se apilan en fibrillas no ramificadas de de ancho, con las hebras de cada cadena perpendiculares al eje de la fibrilla y unidas por puentes de hidrógeno a las hebras de la siguiente — la estructura cruzada, la misma sea cual sea la proteína. Casi cualquier proteína puede formarlo en condiciones desestabilizadoras; en las enfermedades por mal plegamiento lo hacen en el cuerpo proteínas concretas: el amiloide y la tau en la enfermedad de Alzheimer, la -sinucleína en la de Parkinson, la huntingtina, la transtiretina y el amiloide de los islotes en la diabetes de tipo 2. Un prion es un amiloide que se propaga: la forma mal plegada de la proteína priónica PrP convierte por contacto la forma normal en más de sí misma, de modo que la “infección” no lleva ácido nucleico alguno, solo una forma — el mecanismo de la tembladera, de la encefalopatía espongiforme bovina y de la enfermedad de Creutzfeldt–Jakob, establecido por Prusiner desde 1982 contra una larga resistencia.