La apomixis es la producción de semillas sin fecundación: un embrión se desarrolla a partir de una oosfera no reducida (la célula madre de la megaspora se salta la meiosis) o directamente a partir de una célula de la nucela, y la semilla lleva el genotipo de la madre. Lo hacen los dientes de león, las vellosillas, las zarzamoras, la poa de los prados y muchos cítricos; la semilla de los cítricos contiene a menudo varios embriones, uno sexual y los demás copias nucelares de la madre. La apomixis conserva la semilla — su dispersión, su latencia y su cubierta — y prescinde de la meiosis, de modo que un genotipo bien adaptado se difunde sin cambios; la mayoría de los apomícticos son poliploides de origen híbrido cuya meiosis fracasaría de todos modos. El equivalente animal es la partenogénesis, el desarrollo a partir de un óvulo no fecundado: obligada en algunos lagartos y en los rotíferos bdeloideos, que llevan decenas de millones de años sin machos; cíclica en los pulgones y las pulgas de agua, que se multiplican por partenogénesis todo el verano, con hembras que paren hijas vivas que ya llevan sus propios embriones, y que pasan en otoño a una generación sexual que pone huevos de invierno.
Ejemplos
Ejemplo 7.6 (Un verano de pulgones)
Un pulgón partenogenético madura en unos ocho días y produce unas cinco hijas al día durante dos semanas; las hijas nacen ya preñadas (los embriones empiezan a desarrollarse dentro de los embriones de la madre). Con un tiempo de generación cercano a diez días y una tasa neta de aumento de unos por generación, una sola fundadora en abril podría, sin freno, dejar descendientes en octubre — una masa superior a la de la Tierra. Las mariquitas, las crisopas, las avispas parasitoides, los hongos y la lluvia limitan su número a unos pocos miles por planta, y la generación sexual de otoño reinicia el clon en huevos recombinados antes del invierno.