Una articulación es el lugar donde se encuentran dos huesos. En una articulación móvil, como la rodilla, la cadera, el hombro o el codo, los extremos de los huesos están cubiertos por una capa de cartílago liso, de unos pocos milímetros de grosor, y encerrados en un saco estanco, la cápsula, cuyo revestimiento segrega el líquido sinovial que lubrica las superficies. Unas bandas de tejido resistente, los ligamentos, van de hueso a hueso cruzando la articulación y limitan sus movimientos a los previstos. En la rodilla, dos medias lunas de cartílago, los meniscos, se sitúan entre los huesos y reparten la carga.
Ejemplos
Ejemplo 9.3 (Esguince, rotura, luxación)
Tuerce un tobillo en un bordillo: los ligamentos del lado externo se estiran más allá de su límite — es un esguince; la articulación se hincha porque la cápsula sangra y se acumula líquido. Tira con fuerza de un isquiotibial frío: algunas de sus fibras se rompen — es una rotura muscular. Cae sobre un brazo estirado: la cabeza del húmero puede salirse de su cavidad — es una luxación, con los ligamentos y la cápsula estirados o rotos al paso. Ninguna de las tres es una fractura; todas pueden tardar en curar más que una.
Ejemplo 9.7 (Sostener una bolsa)
Una bolsa de 5kg (peso 49N) cuelga de la mano, a 35cm del codo; el tendón del bíceps se inserta a 5cm de él. El bíceps tira con 49×35/5=343N — siete veces la carga, el peso de 35kg — y la articulación del codo queda comprimida con unos 300N. Los músculos, los tendones y el cartílago están hechos para estas fuerzas; lo que los daña es una fuerza brusca en la dirección equivocada, o una carga repetida más allá de lo que el tejido puede reparar.