Un reflejo es una respuesta involuntaria, rápida y estereotipada de un efector (un músculo o una glándula) a un estímulo, producida por un circuito fijo de neuronas, el arco reflejo, que pasa por la médula espinal o por el tronco encefálico sin necesitar el cerebro. El reflejo miotático es el más sencillo: el estiramiento brusco de un músculo hace que ese mismo músculo se contraiga.
Ejemplos
Ejemplo 35.3 (Para qué sirve el reflejo)
De pie, te balanceas; cada balanceo estira los músculos de un lado del tobillo, cuyos husos disparan y cuya contracción refleja te devuelve a tu sitio antes de que lo notes. Al llevar una bandeja, un peso adicional repentino estira los músculos del brazo y el reflejo los tensa en , antes de que la bandeja se vuelque. El reflejo miotático es un servomecanismo: se opone a cualquier cambio de la longitud de un músculo, y el cerebro ajusta su sensibilidad para fijar el tono del cuerpo — más alto cuando te preparas para un esfuerzo, más bajo cuando duermes.
Ejemplo 35.6 (La velocidad)
Los potenciales de acción viajan a en las fibras finas sin mielina y hasta a en las fibras gruesas y mielinizadas del reflejo miotático. De la rodilla a la médula espinal y vuelta hay unos : unos de viaje, a los que la respuesta del huso, una sinapsis y la activación del músculo añaden otros — los del reflejo rotuliano. Un mensaje de un dedo del pie al cerebro, a , tarda unos ; la decisión de moverlo, y su ejecución, unos más.