Una aplicación (o función) asigna a cada elemento del conjunto (el dominio) exactamente un elemento del conjunto (el codominio). Para y :
son la imagen directa de y la imagen recíproca de . La composición de y es , .
Ejemplos
Ejemplo 1.22 (Cálculo de imágenes e imágenes recíprocas)
Sea , . Entonces:
Para la primera: todo cumple , y todo se alcanza como con — obsérvese que la imagen no es : las imágenes de intervalos no se calculan solo con los extremos. Para la segunda: , que se parte en dos trozos. La tercera ilustra que una imagen recíproca puede ser vacía — siempre tiene sentido, por pequeña que sea la intersección de con la imagen. Por último, obsérvese en este ejemplo el fenómeno de inclusión estricta de la observación anterior: con y se tiene , mientras que .
Ejemplo 1.27 (El punto (2) no se puede mejorar)
En la Proposición 1.26 (2) no se pueden reforzar las conclusiones: que sea biyectiva no obliga a que sea sobreyectiva ni a que sea inyectiva. Tómese , , con y : entonces es biyectiva, pero no alcanza el elemento y colapsa los dos elementos. La moraleja es una regla de contabilidad precisa: la información sobre la composición pasa a la aplicación interior para la inyectividad y a la exterior para la sobreyectividad, nunca al revés. (El Ejercicio 1.9 construye el mismo fenómeno con conjuntos infinitos, donde es el motor de las inversas laterales.)
Ejemplo 1.28
, no es inyectiva () ni sobreyectiva ( no tiene imagen recíproca). Restringiendo el dominio y el codominio, , sí es biyectiva, con inversa . Que una aplicación sea inyectiva o sobreyectiva depende del dominio y del codominio anunciados, no solo de la fórmula.