El tejido conjuntivo está formado por células dispersas en una abundante matriz extracelular que ellas mismas secretan: fibras proteicas — colágeno (resistencia a la tracción; la cuarta parte de toda la proteína de un mamífero) y elastina (recuperación elástica) — embebidas en una sustancia fundamental hidratada de polisacáridos. Las proporciones definen sus clases: tejido conjuntivo laxo bajo los epitelios y alrededor de los órganos (fibroblastos, pocas fibras, mucha sustancia fundamental); tejido conjuntivo denso de tendones y ligamentos (colágeno paralelo); tejido adiposo (células que almacenan grasa); cartílago (un gel firme de colágeno y polisacáridos, sin vasos); hueso (colágeno mineralizado con fosfato de calcio, células vivas en cavidades, vasos); y la sangre, cuya matriz es el plasma. Une, sostiene, almacena, transporta y defiende.
Ejemplos
Ejemplo 4.12 (De dónde vienen los tejidos)
Los epitelios derivan de las tres hojas embrionarias (la piel del ectodermo, el revestimiento digestivo del endodermo, el revestimiento de los vasos y del celoma del mesodermo); el tejido conjuntivo, el músculo y la sangre, del mesodermo; el tejido nervioso, del ectodermo. La piel de la rana es un epitelio ectodérmico sobre tejido conjuntivo mesodérmico; su tubo digestivo, un epitelio endodérmico envuelto en músculo mesodérmico; su encéfalo, ectodermo plegado hacia dentro.