Una extracción saca una especie química del material que la contiene, por lo general disolviéndola en un disolvente bien elegido. En una extracción líquido–líquido, una especie disuelta en un líquido se transfiere a un segundo líquido, inmiscible con el primero, en el que se disuelve mejor; después se separan los dos líquidos en un embudo de decantación.
Ejemplos
Ejemplo 22.4 (Extracciones de todos los días)
Preparar un té es una extracción con agua caliente (infusión); macerar vainas de vainilla en alcohol es una extracción con etanol (maceración); hervir verduras para hacer un caldo es otra (decocción).