Domínese después con algo simple: para n≥2, 2n2−3≥n2, luego el error es ≤2n25≤2n5. Dado ε>0, la propiedad arquimediana proporciona N≥max(2,2ε5); para n≥N el error es ≤ε. Hecho. La idea de cierre: una demostración ε–N tiene exactamente tres movimientos — calcular el error, acotarlo por una expresión elemental decreciente, despejar el umbral — y, tras los teoremas de este capítulo (operaciones, emparedado), casi nunca se vuelve a escribir una demostración así: los teoremas empaquetan los tres movimientos de una vez por todas.
Ejemplo 11.3(Divergencia a infinito, certificada)
Afirmación: un=n2−100n→+∞. Factorícese el término dominante: un=n2(1−n100)≥2n2 para n≥200. Dado M, tómese N=max(200,⌈2M⌉): para n≥N, un≥2n2≥M. Se ven dos hábitos: factorizar el término dominante convierte una competencia (n2 contra −100n) en una sola escala por un factor que tiende a 1; y el umbral puede ser enorme (u100=0, y la sucesión es incluso negativa antes de n=100) — la divergencia a +∞ es un enunciado sobre la cola, indiferente a cualquier mal comportamiento finito.
Ejemplo 11.6(Operaciones más un truco algebraico)
Calcúlese lim(n2+n−n). Las dos piezas por separado tienden a +∞: el teorema de las operaciones no dice nada de su diferencia (una forma indeterminada). Multiplíquese por el conjugado:
n2+n−n=n2+n+n(n2+n)−n2=n2+n+nn=1+n1+11.
Ahora todo converge: 1+n1→1, porque 0≤1+h−1=1+h+1h≤h (conjugado otra vez y emparedado con h=n1); y entonces el teorema de las operaciones da el límite 1+11=21. La idea de cierre: el teorema de las operaciones no es una calculadora para todos los límites — las formas indeterminadas (∞−∞, 00, 0×∞, 1∞) hay que transformarlas antes con álgebra (conjugados, factorizar el término dominante) hasta que cada pieza converja; la máquina sistemática para los casos resistentes es el desarrollo asintótico del Capítulo 16.