La replicación empieza en un origen — uno en el cromosoma bacteriano, decenas de miles en un genoma eucariota —, donde la hélice se abre y dos horquillas de replicación se alejan en sentidos opuestos. En cada horquilla: una helicasa desenrolla la hélice (un ATP por par de bases), unas proteínas de unión a hebra sencilla mantienen separadas las hebras y una topoisomerasa situada por delante de la horquilla libera la torsión que el desenrollamiento acumula. La ADN polimerasa añade nucleótidos solo al hidroxilo de una cadena ya existente, de modo que toda hebra nueva crece de y ninguna puede empezar de la nada: una primasa coloca primero un cebador corto de ARN que la polimerasa alarga. Sobre el molde que se lee de , la hebra nueva crece de forma continua hacia la horquilla: es la hebra conductora. Sobre el otro molde, la hebra nueva debe crecer alejándose de la horquilla, en trozos de nucleótidos en las bacterias y de en los eucariotas, los fragmentos de Okazaki, cada uno con su propio cebador: es la hebra retardada. Una segunda polimerasa sustituye los cebadores por ADN y una ligasa sella los fragmentos en una sola hebra.
Ejemplos
Ejemplo 18.4 (Velocidad y puntos de partida)
Una horquilla bacteriana avanza a pares de bases por segundo: dos horquillas copian los de E. coli en y, en un medio rico donde la célula se divide cada veinte, una ronda nueva empieza antes de que termine la anterior. Una horquilla eucariota, frenada por la cromatina, avanza a por segundo: copiar un cromosoma humano de desde un solo origen llevaría un mes, así que el genoma se copia desde unos orígenes en ocho horas, en un orden fijo para cada tipo celular.