Un espacio métrico es compacto cuando toda sucesión de admite una subsucesión convergente en (la propiedad de Bolzano–Weierstrass). Un subconjunto es compacto cuando lo es con la distancia inducida.
Ejemplos
Ejemplo 4.17 (El teorema de Heine, con y sin compacidad)
Sobre , la función es uniformemente continua —Heine lo afirma sin cálculo alguno, pero la estimación directa es instructiva—:
de modo que sirve para todos los puntos a la vez. Sobre , esa misma función no es uniformemente continua: con e , la separación mientras que : ningún único sirve para . El mecanismo queda a la vista: la constante de Lipschitz local está acotada sobre un compacto y no lo está sobre ; el teorema de Heine es exactamente la afirmación de que la compacidad pone un techo uniforme a esas constantes locales.
Ejemplo 4.19 (Distancias entre conjuntos: la compacidad se gana el sueldo)
Sean compacto, cerrado y en un espacio métrico. Entonces
la función es continua (Ejercicio 4.11) y positiva sobre (pues pondría ), luego alcanza un mínimo positivo sobre el compacto (Teorema 4.16 (3)). La compacidad no es decorativa: para dos cerrados el ínfimo puede anularse sin alcanzarse; en , la hipérbola y el eje son cerrados disjuntos con (los puntos se acercan al eje). La huida al infinito es justamente lo que la compacidad prohíbe.
Ejemplo 4.21 (Una -red, contada)
La precompacidad (de la demostración del Teorema 4.20) es muy concreta en : para , las bolas de radio centradas en lo recubren —unas bolas—, y ningún recubrimiento puede arreglárselas con menos de (cada bola cubre longitud a lo sumo ). En el recuento se eleva al cuadrado, al orden : los números de recubrimiento crecen como en dimensión , una cara cuantitativa de la compacidad y la razón de que las bolas unidad de dimensión infinita del Capítulo 5 (donde no existe ninguna -red finita) no puedan ser compactas.