Una variable aleatoria real X sobre (Ω,P) tiene esperanza si la familia (X(ω)P({ω}))ω∈Ω es sumable (Capítulo 7); y su esperanza es entonces
E(X)=ω∈Ω∑X(ω)P({ω}).
Ejemplos
Ejemplo 22.10 (La transferencia en acción)
Para X∼P(λ), calculemos E(1+X1); la ley de 1+X1 es incómoda, pero la transferencia no la pide nunca:
E(1+X1)=k≥0∑k+11e−λk!λk=λe−λk≥0∑(k+1)!λk+1=λe−λ(eλ−1)=λ1−e−λ.
Dos lecciones. En lo computacional: reconocer una serie exponencial desplazada es todo el trabajo; la transferencia reduce las esperanzas de f(X) a manipulación de series. En lo estructural: el valor ingenuo de sustituir sería 1+EX1=1+λ1, y la respuesta verdadera es mayor,
λ1−e−λ≥1+λ1,
exactamente como exige la desigualdad de Jensen para la función convexa t↦1+t1. Las esperanzas de imágenes convexas quedan por encima del valor ingenuo de sustituir, y la transferencia más una comprobación con series hace concreta la desigualdad abstracta.
Ejemplo 22.12 (Productos, con y sin independencia)
Lánzense dos dados equilibrados. Si Y es el segundo dado (independiente del primero), E(XY)=E(X)E(Y)=3.52=12.25. Si, en cambio, Y=X (el “producto” de un dado consigo mismo),
E(X2)=61+4+9+16+25+36=691≈15.17=12.25:
las mismas leyes marginales en ambos escenarios, leyes conjuntas distintas y esperanzas del producto distintas. La moraleja, digna de grabarse: E(XY) es un funcional del par, no de las dos marginales; y la diferencia E(X2)−E(X)2≈2.92 es, por König–Huygens, precisamente la varianza 1235 del dado.